Escucha empática
“Una señora llamó porque estaba realizando un trámite de retiro parcial a través de los servicios prestados por las tiendas Elektra, y quería saber qué había pasado. Me preguntó que si tenía un momento para escucharla, ya que su trámite era muy importante. Me puse a sus órdenes, y la señora empezó a contarme lo que le había pasado. Me pareció oportuno buscar su número de seguridad social (NSS) para ver si ya había terminado su trámite, y así darle alguna respuesta y orientación. Encontré que este trámite ya había terminado.
Cuando la señora terminó de hablar, le comenté que su trámite había finalizado, y que ya podía pasar a cobrarlo. En ese momento la señora empezó a llorar, y me agradeció por haberla ayudado, ya que estaba pasando por una situación muy difícil, tenia 63 años y le era complicado tener un empleo.
Después de haberle proporcionado la clave para su retiro y los requisitos para poderlo realizar, la señora me dijo llorando que me iba a mandar a hacer una misa por haberla ayudado.
Traté de entender la situación por la cual estaba pasando esta señora, y le indiqué que no tenía que agradecer, ya que nuestro trabajo es estar ahí para atenderla y poderla ayudar.”
Diana
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